Divididos en cinco aviones provenientes de Toledo, España, se embarcaron 45 óleos de El Greco. Y es que era demasiado riesgo que viajaran todos juntos -si el avión llegara a caer, no sólo se perderían cantidades extraordinarias de dinero, se perdería un legado histórico del arte, invaluable-. Esa travesía, significa la primera salida de la obra de “El Greco” en más de tres siglos de vida. No se trata de una muestra itinerante, vino exclusivamente al Museo del Palacio de Bellas Artes, mientras su casa, el Museo de El Greco en Toledo, es remodelada, su obra no se presta, es tesoro nacional, así que cumplidos dos meses en nuestro país, regresará a su ciudad para probablemente no volver.
Doménikos Theotokopoulos “El Greco” (Candía, Creta, 1541-Toledo, España 1614) es considerado un mítico, de su biografía hay muchos datos inciertos y fechas imprecisas, lo que ha dado lugar a especulaciones sobre su vida personal. De su desarrollo artístico sabemos que inició haciendo iconos bizantinos, que seguían vigentes en Creta, que vivió en Venecia (donde acudió al taller de Tiziano, su principal influencia), en Roma (donde se convirtió en un pintor renacentista) y en España (donde desarrolló por completo su genialidad y experimentación).
A pesar de haber sido un pintor de renombre e incluso haber sido comparado con Miguel Ángel, poco después de su muerte, cayó en el olvido. Fue hasta 1900 que los artistas románticos franceses, entre ellos Delacroix, lo redescubren. Justo en ese periodo, empieza esta exposición. Verás pinturas esenciales del autor como: La Verónica quien según el pasaje bíblico, secó la sangre, lágrimas y sudor del rostro de Cristo durante el Vía Crucis, El Greco, la representó en el momento donde ella extiende el paño y muestra el rostro de Jesús impregnado. Las lágrimas de San Pedro, que nos presenta al apóstol arrepentido por haber negado a su maestro, su gesto de dolor, te hará sentir un escalofrío por todo el cuerpo.
Después de ver estas obras entendemos porqué Doménikos fue un vanguardista: su trazo demostraba características expresionistas en su época, la soltura de su pincel y su capacidad para demostrar la introspección de los santos, no se parecía a nada que el arte hubiera pintado antes.
En la sala Diego Rivera transformada en una especie de convento, gracias a la curaduría de Ana Carmen Lavin (experta del Museo de El Greco), verás la serie de los Apóstoles y Jesús de 1610-614, la más importante de tres existentes, dispuesta de manera circular dentro de nichos y en penumbra (sólo las 13 obras están iluminadas) si te sientas en una banca con forma de cruz al centro, podrás verla completa. Serás testigo del sentido subjetivo y de los alcances del artista en cuanto al tema religioso y del estremecimiento que produce al ser observada. La cosa aún no acaba, te quedarán 30 obras más por ver, entre ellas su famoso Cristo Crucificado y El San Sebastián con flechas en el cuerpo, créelo es la oportunidad de no morir sin disfrutarlas.
Esta exposicion estara del 10/Sept/2009 al 01/Nov/2009, de Martes a Domingo de 10-18hrs
Para mayor informacion visita Bellas Artes
Ir al articulo Fuente